Lessing en su texto cuenta abarca el tema de el derecho intelectual abarcándolo desde el lado de, cómo no podemos adaptarnos a las nuevas tecnologías a pesar de que nuestra cultura lo demanda. A pesar de que la música o los libros son la fuente de alimentos de muchísimos artistas, hay que considerar que gracias a Internet el alcance de éstos es muchísimo mayor que hace algunos años y restringirlo al punto de prohibir la distribución de todos sus productos es una forma de no adaptarse al nuevo cambio. Lo que pretende un usuario de Internet, hoy, de este dispositivo, es absolutamente diferente a lo que era hace un tiempo, y hay que adaptarse porque Internet es una fuente de creación.
Hoy podemos ver como la industria de la música, especialmente, cae abruptamente en el mercado, y claramente es por la circulación de mp3 gratuito por Internet. Sin embargo, creo que para adaptarse a esta nueva situación donde todo sale de la red, habría que encontrar una solución pertinente, un negocio paralelo, y no una prohibición, ya que gracias al tamaño de la web, es imposible prohibir o frenar la circulación de material ilegal y también de poner alguna ley que riga debidamente dentro de ella. Si fuera tan fácil ya lo hubieran hecho.
Aquí hay un artículo que hablan sobre CC: http://www.linuxcds.com.ar/drupal/content/ejercer-el-derecho-de-propiedad-intelectual-con-independencia
Ejercer el derecho de propiedad intelectual con independencia
Hasta hace unos años atrás, la evolución de las normativas en torno a la propiedad intelectual era casi inexistente y circulaba en una sola dirección. Con la aparición del software libre y la valiosa contribución de Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation y autor de la licencia Pública General de GNU (GNU GPL), se inició una etapa de transformación de conceptos legales que culminó con la aparición de la copia permitida, más conocida por su nombre en inglés copyleft.
En este marco, nace Creative Commons (CC) para defender el pensamiento de las personas que no quieren ejercer todos los derechos de propiedad intelectual que les permite la ley.
La organización ofrece un conjunto de licencias –todas ellas gratuitas- con el propósito que los interesados logren poner su obra bajo un permiso en términos generosos, o deseen que se haga un uso creativo de esa producción artística.
Profesores, estudiantes, científicos, escritores, fotógrafos, productores de películas, músicos, diseñadores gráficos, aficionados a Internet, oyentes, lectores y espectadores, todos ellos se pueden beneficiar de esta iniciativa.
“Mucha gente se ha dado cuenta a lo largo del tiempo que el derecho de copia absoluto no le ayuda a la hora de conseguir la exposición o distribución amplia que desea. Muchos empresarios y artistas han concluido que prefieren confiar en modelos innovadores de negocio, más que en los derechos de copia con pleno derecho para asegurarse un beneficio en su inversión creativa. Para otros, es una satisfacción contribuir y participar en un proyecto intelectual común”, expresa en su presentación CC.
La organización ha elaborado seis licencias diferentes para que el usuario pueda escoger la que más se adecue a sus requerimientos. En algunos de los permisos se hace hincapié en el reconocimiento mientras que otros se centran en las obras derivadas y en si su uso es o no comercial.
CC fue fundada en 2001 por James Boyle, Michael Carroll y Lawrence Lessig. Su principal actividad se centra en la investigación alrededor de obras educativas, películas, literatura, música, fotografía y otras clases de trabajos creativos, aunque no tiene previsto involucrarse en las licencias de software.
En España, la institución afiliada es la Universidad de Barcelona (UB). Desde el 1 de octubre de 2004, se encuentran disponibles los permisos adecuados a la legislación española sobre propiedad intelectual, tanto en castellano como en catalán.
En la actualidad, hay 23 estados que han adaptado el conjunto de licencias. Algunos de ellos son: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Canadá, Chile, Corea del Sur, Croacia, Finlandia, Francia, Holanda, Hungría, Israel, Italia, Japón, Polonia, Sudáfrica, Reino Unido y Taiwán. Y trabajan en el cambio a sus legislaciones China, Dinamarca, Eslovenia, Filipinas, Irlanda, Jordania, Luxemburgo, Malasia, Mejico, Nigeria, Suecia, Suiza y Ucrania.